Comparativa Cuenta Individual de Formación por Países

A continuación mostramos una tabla comparativa a modo de resumen del análisis que a continuación mostramos, realizado por Francisco Javier López Martín, Secretario de Formación para el Empleo y Formación Sindical @FJavierLopezM, sobre las Cuentas de Formación y el Cheque de Formación en diferentes países.

Pincha en este enlace para ver la Tabla Comparativa que resume los principales indicadores sobre la Cuenta Individual de Formación en los diferentes países.

 

Tabla comparativa países

 

A comienzos de siglo diversos países europeos pusieron en marcha experiencias piloto de Cuentas Individuales de Formación o Cheques Formación para financiar el sistema de formación permanente de los trabajadores y trabajadoras. La idea, siguiendo las recomendaciones de la Comisión Europea y de la OCDE, era que las personas pudieran decidir sobre su propia formación.

No en todos los lugares dio buen resultado. En Suecia, Holanda e Inglaterra no fructificó.

En otros lugares se implantó vinculándolo a iniciativas municipales o regionales, como en Austria, o en Italia.

Un poco antes, en 1998, el gobierno de Bill Clinton en EEUU aprobó la Workforce Investment Act, la Ley de inversión en el Trabajo, con la misma idea de una formación centrada en la persona y gestionada en los ámbitos más cercanos. Numerosos colectivos pusieron en marcha diferentes procedimientos de gestión local.

Ahora el Gobierno de España, cuando aborda la reforma del sistema de formación para el empleo, anuncia la puesta en marcha de una Cuenta Formación, que acompañará a cada persona durante toda su vida laboral y un Cheque Formación, fundamentalmente para trabajadores no ocupados que quieran canjearlo por cursos entre los proveedores que elijan. No dan muchos más detalles, con lo cual es difícil saber a qué se están refiriendo.

Porque la denominación Cheque Formación, o Cuenta Individual de Formación, se usa para describir programas muy diferentes. De hecho, un estudio de 2008 de CEDEFOP, el organismo europeo especializado en Formación Profesional, plantea que los programas que se agrupan bajo esta denominación, son tan heterogéneos que es muy difícil valorarlos.

Es conveniente aclarar que lo que hasta el momento se denomina Cuenta de Formación en España, a tenor del RD Ley 3/2012, no es una Cuenta Individual de Formación, con financiación que la acompañe, al estilo, por ejemplo, de lo establecido en la reciente Ley Francesa de Formación, sino un registro individual de los cursos realizados por la persona y que ya estaba previsto en normas anteriores.

Conviene llamar a las cosas por su nombre y, en este sentido, la Cuenta Individual de Formación debe concebirse como un mecanismo por el que se asigna, a cada trabajador, o trabajadora, unos recursos económicos, o en horas de formación. No hay que confundirlo, por tanto, con la bonificación de la cuota de formación que actualmente disfrutan las empresas, porque estamos hablando de un derecho de las personas y no de las entidades.

Esta Cuenta Individual de Formación suele adoptar dos modalidades.

  1. La primera de ellas, la cuenta bancaria, parecida a la cuenta ahorro-vivienda, para que nos entendamos. Digamos que la persona trabajadora va generando un ahorro que le permite deducciones de impuestos, cobro de intereses, o aportaciones de cantidades a la cuenta. En ocasiones, la cuenta permite la solicitud de un crédito para la formación en condiciones más favorables y, en otras ocasiones las aportaciones del alumno son completadas por la empresa o por otras entidades.
    Este es el modelo que Suecia puso en marcha en 2002 y que abandonó en 2004. El Gobierno planteaba financiar la cuenta con desgravaciones del impuesto sobre la renta de cada trabajador que ingresase en la cuenta y beneficios fiscales de las empresas, cuando aportaban ingresos en las cuentas de sus trabajadores. El sistema no suscitó gran consenso y fue abandonado.
    En el caso de Austria, desde los años noventa, las nueve Regiones, han puesto en marcha sistemas descentralizados de Cuentas Individuales de Formación a las que denominan Plan de Ahorro para Educación y Formación. Cualquier trabajador o trabajadora puede abrir una cuenta, en la que la Administración Regional correspondiente ingresa una cantidad subvencionable del coste de la formación elegida. Una subvención que se cobra si apruebas el curso, que tiene que reunir condiciones de calidad y de relación con el puesto de trabajo que desempeñas. Las denominadas Cámaras de Trabajadores, de afiliación obligatoria, también ingresan fondos adicionales en las cuentas de formación.
  1. En el caso del Cheque de Formación, se trata de una modalidad de Cuenta Individual de Formación, que proporciona al trabajador una cantidad para participar en actividades formativas. El cheque puede ser financiado por empresas, Administraciones, o entidades y puede ser completado por aportaciones de los alumnos. Si quieres formarte, solicitas el cheque, se comprueba que cumples los requisitos y una vez concedido, inicias la formación. El cobro lo realiza el alumno, tras presentar la factura de la formación realizada, o lo cobra directamente el proveedor de la formación.
    Holanda ha puesto en marcha dos experiencias piloto en esta materia. La primera entre 2001 y 2002, creando una cuenta bancaria de 450 euros anuales, que podían complementarse con otras aportaciones. La segunda experiencia, entre 2006 y 2008, en colaboración con los organismos bipartitos sectoriales, compuestos por empresarios y sindicatos, que gestionan la formación continua, los denominados Training and Development Funds (TDF). Las condiciones para la concesión y disfrute del cheque formación es establecido por la representación sindical y empresarial, con el TDF del Sector, lo cual permite variaciones en cuantías y modalidades que se adapten a cada sector. El empleado paga por adelantado y cobra del TDF, en un plazo de 10 días, tras presentar la factura.
    En Suiza existen cantones, como el de Ginebra, que conceden un cheque anual, de aproximadamente 620 euros, en función de un tope de renta de cada persona. Se pueden acumular los importes de tres años en un solo curso. Cuando se comprueba que el solicitante cumple los requisitos, se le envía un cheque con el que puede pagar el curso al proveedor de formación, que debe estar acreditado como tal.

Hasta aquí, algunos elementos para entender de qué hablan en Europa cuando hablan de Cheque Formación, o de Cuenta Individual de Formación. No parece lo mismo de lo que habla nuestro Gobierno cuando anuncia cheques de formación y cuentas formación en España. Tendrán que aclarar a qué se refieren en cada caso.

Financiación y costes de las cuentas de formación

Una vez aclarados los conceptos del cheque formación y de la cuenta individual de formación, conviene detenerse en los beneficiarios de estas actuaciones y la financiación de las misma.

Conviene distinguir entre dos modelos.

1. El orientado a grandes grupos, colectivos, o a toda la población. Es decir, cuando el beneficiario es universal, como en el caso de Inglaterra.

Así, en Inglaterra, la Cuenta Individual de Formación (Individual Learning Account), se puso en marcha a mediados de 2000, bajo el gobierno laborista de Tony Blair. Su duración fue efímera, pues al año siguiente se descubrió un fraude de 95 millones de euros, una cuarta parte de los recursos totales destinados a la cuenta.

Se trataba de una Cuenta virtual. El trabajador rellenaba una solicitud, se le asignaba un número de cuenta, pero no se realizaba ningún ingreso, sino que se pagaba directamente a los proveedores de cursos de formación, una vez que una empresa gestora privada llamada Cápita, certificaba que todo era correcto. Un elevado número de proveedores cobró por cursos inexistentes utilizando números de cuenta que no habían utilizado los trabajadores.

2. O el que se dirige a colectivos y grupos específicos, vinculando el acceso a las cuentas de formación a las características de los beneficiarios, como puede ser el caso de personas desempleadas, empleadas en micropymes, mayores de 45 años, personas con bajos salarios, o personas que no han participado en procesos de formación en un determinado periodo anterior, o que no han completado sus estudios.

En el caso de Estados Unidos, la Cuenta Personal de Reinserción (Individual Training Account) consiste en un cheque de 3.000 dólares, con validez de un año, que se puede destinar al pago de cursos, orientación, o bien otros servicios que faciliten la reinserción laboral de personas desempleadas y con especiales dificultades para encontrar nuevo empleo. Se ha desarrollado experimentalmente en algunos Estados y con diferentes requisitos. En unos casos se exige orientación, en otros no y en otros ni se ofrece como opción.

Por su parte, en Alemania existen los Cheques Länder en Estados como Renania del Norte-Westfalia y Hesse. En el primero se dirige a trabajadores de empresas de menos de 250 empleados que no hayan participado en ninguna actividad formativa a lo largo de los dos últimos años. En Hesse existe un cheque de formación para empleados de PYMES que carezcan de formación profesional completa, o para mayores de 45 años. En ambos casos el cheque cubre un 50 por ciento del coste de la formación, con un tope de 500 euros.

Financiación:

En cuanto a la financiación de las Cuentas Individuales de Formación, depende de cada país. En unos casos es una cantidad igual para todos los beneficiarios y en otros casos, como Ginebra, la cantidad varía, en función de la situación económica, o de la naturaleza y tipo de formación. Según algunos estudios, la media puede situarse entre los 200 y los 500 euros por Cuenta de Formación.

En lugares como Alta Austria, la Cuenta cubre entre el 50 y el 80 por ciento con topes anuales que van desde los 880 euros para formación no certificable dirigida a persona sin empleo y de más de 40 años, hasta los 3.100 euros para mujeres paradas con dificultades específicas para reingresar en el trabajo, pasando por los 2.100 euros para personas sin empleo, con más de 40 años y baja cualificación, que acometen la realización de un certificado de profesionalidad.

En el caso de la Cuenta de Formación Inglesa no se financian los carnet de conducir, ni los máster universitarios, por ejemplo y se financia un 80 por ciento del coste de formación con un tope de 225 euros para trabajadores sin cualificación y un 20 por ciento, con un máximo de 100 euros, para el resto de alumnado.

En cuanto al origen de los fondos destinados a cheques y cuentas de formación, por lo general proceden de las Administraciones Regionales o Locales, de las empresas, de los propios trabajadores, o de otras entidades. En unos casos son cantidades fijas y en otros cantidades variables en función del tipo de formación o de las características personales. Igualmente pueden cubrir la totalidad, o un porcentaje del coste de la formación.

También varía la naturaleza de la aportación. En unos casos la empresa ingresa dinero en la Cuenta del trabajador, en otros casos su aportación es el coste de las horas de trabajo dedicadas a formación. En unos casos el trabajador aporta cantidades a la Cuenta y en otros contabiliza las horas libres que dedica a formación, como ocurre en el caso holandés.

La Administración suele elegir la vía de reducir impuestos y cotizaciones a la Seguridad Social de empresas y trabajadores, o ingresando en la Cuenta determinadas cantidades. En Estados Unidos, la Cuenta de Formación a lo largo de toda la vida (Lifelong Learning Account) es un modelo con financiación de la empresa y el trabajador. La Oficina para el Aprendizaje de Personas Adultas (Council for Adult and Experimental Learning – CAEL), una entidad sin ánimo de lucro, impulsa las iniciativas LILA, caracterizadas por la posibilidad de cada trabajador de tener una cuenta que puede utilizar para formación, que acompaña al trabajador en los cambios de empresa y situación laboral. Incorpora aportaciones de las empresas y trabajadores y cuenta con un Plan Individual de Formación acordado por el trabajador con los orientadores laborales de la Oficina.

En el caso de España, la Diputación Foral de Guipúzcoa puso en marcha, en el año 2002 el Crédito de Inserción de Guipúzcoa (Txekinbide) para personas que buscan su primer empleo, mujeres, mayores de 40 años y desempleados de larga duración. Una cuenta de crédito por importe de 2.704´5 euros, con los que pagar 4 tipos de servicios: Formación en centros homologados, tutoría empresarial, tutoría externa y dietas.

El proceso de aprendizaje debe incluir siempre prácticas en empresas y el pago lo realiza el beneficiario con el importe del cheque, pagando la mitad del curso al comienzo del mismo y el resto al concluir la mitad del mismo.

 

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